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8 de enero de 2014

¿Votar o no votar? He ahí el dilema




El mero hecho de ejercer el voto, sea el que sea, legitima el sistema establecido. 

El voto en blanco no cuantifica ninguna elección concreta, por tanto el voto en blanco provoca que aumente el valor absoluto del número necesario de votos para que una candidatura salga elegida, el cual se establece a partir del porcentaje fijo sobre un total de votos. Con esto se perjudica a las candidaturas más minoritarias. Sobre todo en circunscripciones en las que el número de escaños a repartir sea más elevado. En cualquier documento mínimamente imparcial explican cómo funciona el sistema electoral:
«Los votos en blanco sí afectan al resultado final, en perjuicio de los partidos minoritarios. Suman en el total de sufragios sobre el que se calcula la distribución de escaños y, en consecuencia, elevan el listón electoral mínimo para entrar.»
Si uno está en contra del sistema, lo coherente sería la abstención

Si la abstención es superior al 50% del electorado entonces el sistema pierde legitimidad moral y hay una oportunidad de cambiar realmente las cosas. Si alguien está decidido a votar igualmente es mejor que lo haga a algún partido afín a sus ideas. Porque el voto en blanco siempre favorece a los partidos más votados. 

El voto en blanco es dejarlo en blanco para que otros lo rellenen por ti.

Así lo explica Antonio García-Trevijano:
«En cuanto a la utilidad del voto en blanco, en contraste con la pretendida inutilidad de la abstención, una simple observación y un sencillo cálculo bastan para destruir el argumento. La bicha de todos los partidos es la abstención. Lo único que a su juicio haría peligrar a su Régimen. Nada les preocupa, en cambio, la dimensión del blanqueo de votos. El Sistema costea una carísima propaganda para que la gente acuda a las urnas, llegando hasta el extremo de presentar el asunto, con cínica falsedad, como si fuera una obligación civil, o un cargo de conciencia para el ciudadano. Pero no gasta ni una sola palabra de condena del voto en blanco. La razón es sencilla. Es imposible que los votos en blanco lleguen a superar un techo significativo. Pues mucho antes de que se acercaran al diez por ciento nacería un nuevo partido que los recogiera. Cosa que no puede suceder, por principio, con la abstención. Si ésta alcanzara, en el Estado de partidos de los países europeos, las proporciones que adquiere en las elecciones federales de EEUU el Régimen se derrumbaría en el acto. El voto en blanco presupone la conformidad con el sistema electoral (...)»
La abstención masiva es el único medio para deslegitimar el sistema establecido, junto con otras actividades no-violentas. 

Un sistema que sea rechazado explícitamente por más del 50% de la población tiene que caer más tarde o más temprano.


Mas información:

Por Qué Es Inútil Votar En Blanco

La República Constitucional

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