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5 de julio de 2016

Activismo y filosofía




El concepto de filósofo no implica ninguna acción social transformadora, mientras que el concepto de activista sí lo implica. Hay filósofos que han hecho activismo, pero ambas tareas son independientes. Del mismo modo que hay activistas que también han ejercido una labor filosófica. Pero son dos cosas distintas.

No me refiero a que haya unas teorías filosóficas más realistas o más abstractas que otras; sino que nos referimos a por un lado a la filosofía como tal — reflexionar analíticamente sobre la realidad— y, por otro lado, al activismo —actuar sobre el mundo para cambiarlo de acuerdo a unas ideas.

Por esta razón soy activista, y no filósofo. 

El filósofo no tiene por qué hacer nada por cambiar la sociedad. Su tarea es reflexionar profundamente sobre el mundo; sin tener que añadir nada más. 

Si bien muchos filósofos fueron activistas también: Platón, Marx, Sartre. Y hay activistas a los que no se les considera filósofos pero que están entre los pensadores más interesantes de nuestro tiempo: Thoureau, Tolstoi, Gandhi, Martin Luther King,...

16 de junio de 2016

El mal no siempre es la causa del mal






Un artículo muy interesante en la revista Letras Libres titulado «¿Por qué hay tantos traidores en la izquierda?» advierte, acertadamente a mi entender, sobre esa cuestionable tendencia a creer que si otros hacen algo malo entonces automáticamente lo hacen por maldad o son malas personas.

A menudo se presupone que si alguien hace algo malo entonces tiene que ser motivado por maldad, por mala intención, y no por equivocación o por simple prejuicio. Sin embargo, la mayoría de males se cometen creyendo que uno hace lo que está bien o ignorando que haya algo malo en ello.

Debemos contemplar la posibilidad de que cometemos un error cuando juzgamos automáticamente una conducta errónea como sinónimo de maldad. La maldad significa que alguien hace algo malo siendo consciente de que eso que hace es un mal y decide realizarlo voluntariamente. 

En esta línea, el denominado principio de Hanlon señala que no se debería atribuir maldad cuando un suceso puede ser mejor explicado apelando a la estupidez. En este caso, ya se acepta que quizás no seamos malvados sino que quizás hacemos el mal porque somos tontos.

Y planteo yo, ¿por qué necesariamente apelar a la estupidez si pudieran darse otras causas?

Las malas conductas no sólo pueden ser consecuencia de maldad o de la estupidez, sino que también pueden ser el simple fruto del error de una persona que no es mala ni tiene un problema de inteligencia.

Entendemos que un acto es un mal porque causa un daño injustificado y es algo que no deberíamos hacer. Pero el mal no implica necesariamente maldad. Podemos cometer actos que son malos sin que seamos conscientes de que lo son.

Cuando cometemos un error al sumar números decimos que hemos hecho algo que está mal, pero no queremos decir que lo hayamos cometido de forma deliberada con la intención de hacer algo que sabemos que está mal y que deseemos causar un daño.

El mal puede ser causado por un error de cálculo, o por un error de conocimiento, o a causa de un engaño, o por un error debido a la educación o el contexto social en el que hemos vivido.

Por tanto, que alguien cometa un mal no implica necesariamente que sea malvado.

Se pueden cometer males debido a la estupidez, es decir, a la falta de inteligencia para darnos cuenta del daño que cometemos. Sin embargo, todos hacemos estupideces en alguna ocasión y no por eso nos consideramos estúpidos; así que quizás atribuir estupidez sea a menudo un juicio tan erróneo como atribuir maldad.

Alguien puede hacer el mal debido tal vez a que está equivocado o a que ignora que lo que hace está mal; por haber sido engañado o adoctrinado, o por un estar en posesión de información errónea.

Si en lugar de juzgar a una persona intentáramos comprender las verdaderas causas que motivan su conducta, no sólo rebajaríamos el odio y la hostilidad contra otras personas sino que quizás podríamos resolver el mal de forma más efectiva.

10 de febrero de 2016

Una observación sobre el pesimismo



«El pesimismo, entendido como pensamiento negativo o desesperanzado, es mucho más antiguo de lo que puede parecer. Sugiere que vivimos en el peor de los mundos posibles, y es una corriente que han apoyado algunas de las mentes más privilegiadas de la historia.» El Filósofo Loco

El problema cental del pesimismo es que se trata de una postura sesgada y arbitrariamente subjetiva.

El sufrimiento abunda en el mundo, es cierto, pero de la existencia del sufrimiento no se justifica una condena del mundo. Para poder juzgar el mundo de forma imparcial tendríamos que apelar a un criterio que desde fuera del mundo nos permitiera valorarlo globalmente. Pero fuera del mundo no hay nada, por definición.

Además, el placer y la felicidad también abundan igualmente, ¿por qué debemos condenar el mundo por la existencia del sufrimiento en lugar de celebrarlo por la existencia del goce?

El pesimista sólo puede argüir que él no desea el sufrimiento y quiere su eliminación. Pero eso es un simple deseo personal y no un criterio moral que justifique una condena sobre el sufrimiento o sobre la existencia consciente en general.

Los pesimistas acusan a los optimistas de adoptar una postura sesgada que hace prevalecer un aspecto positivo de la existencia sobre todos los demás —y pueden tener razón— pero la suya propia no es menos sesgada y subjetiva que el propio optimismo.

14 de diciembre de 2015

Blanco, negro, gris - Relativismo, absolutismo y sorites




A menudo nos encontramos en los debates informales con el argumento de que no podemos hacer juicios sobre las cosas y que se suele concluir con la frase "nada es blanco o negro". Este argumento pretende evadir el juicio sobre algún asunto, diciendo que no podemos determinar si un fenómeno pertenece a determinada categoría porque sus límites no son precisos y exactos.

En lógica esto se conoce como la paradoja sorites que pretende negar la validez de las categorías apelando a que todo es un continuo. Por ejemplo, esta falacia asegura que no podemos diferenciar entre niños y adultos porque no hay un límite preciso en el que el individuo pase de un estado a otro, sino que se trata de una permanente evolución. La falacia en general se puede aplicar a multitud de conceptos que no podemos delimitar con precisión absoluta. La idea de que "nada es blanco y negro" puede considerarse una versión de esta falacia.

El anti-absolutismo incurre en la misma contradicción que es inherente al relativismo. El postulado de que "todo es relativo" incurre en una incoherencia lógica puesto que si ese postulado es correcto entonces se trata de un postulado absoluto y no relativo, con lo cual se contradice a sí mismo –no todo es relativo– y resulta inválido. Es decir, el anti-absolutismo ha resultado ser una forma específica de absolutismo.  

En nuestra realidad, hay cosas que son blancas, hay cosas que son negras, y hay cosas que son grises. Tan absolutista es decir que todo es, o debe ser, blanco o negro, como decir que todo es, o debe ser, gris.

La postura que rechaza la noción de absoluto es tan absolutista como la postura que dice que todo debe ser categorizado en nociones absolutas. Ambas son absolutismo por igual. Pero esa primera forma absolutismo que he señalado suele acusar de "absolutismo" a otras posturas que sí aceptan que hay o pueden haber nociones de categorización absoluta; por ejemplo: hay determinadas acciones que están bien y otras que están mal.

22 de noviembre de 2015

Por la objetividad del lenguaje




La preocupación por las palabras es la preocupación por el conocimiento y la comunicación. 

Expresiones como "sólo son etiquetas" demuestran una falta de conciencia acerca del propio hecho de que todas las palabras son etiquetas. Etiquetas que colocamos sobre hechos, objetos, ideas, experiencias, fenómenos, individuos, conceptos,... para poder identificarlos entre nosotros y poder intercambiar información mediante la expresión simbólica que es el lenguaje hablado y escrito.



Si cada uno se inventa el significado de las palabras ya existentes a su mero capricho –ignorando la definición establecida– entonces no cabe posibilidad de entendimiento. De ese modo no podemos dialogar, comprendernos ni llegar a acuerdos entre nosotros. Quien adopta esa actitud ha rechazado la razón como criterio y ha optado por el caos o por la simple imposición del egoísmo y la fuerza frente a otros.

12 de noviembre de 2015

Mis libros de cabecera (1)




La filosofía de Epicteto tiene una vocación que podríamos denominar como terapéutica. 

El objetivo general de la filosofía estoica consiste en usar la razón para lograr una higiene mental que nos libere de pensamientos erróneos (irracionales) y cuya carga nos impide desarrollarnos para ser libres en justa medida y felices de forma equilibrada.

Ahora, podemos de nuevo aprender y disfutar con esta filosofía de la mano de la editorial Errata Naturae

Siguiendo los atentos comentarios de Pierre Hadot, podremos aprender con Epicteto que somos responsables de nuestros actos pero que hay cosas en el mundo de las que no somos responsables y que debemos saber delimitar entre estos ámbitos para poder cambiar aquello que debemos cambiar y mejorar; y no preocuparnos por aquello de lo que no somos responsables.




Reconocer los límites de nuestra responsabilidad no es ser conformista; es ser racional. Hay cosas que no podemos cambiar y hay otras de las que no somos responsables. Y, del mismo modo, hay otras cosas que sí podemos cambiar y de las que sí somos responsables. 

Una vez comprendido esee límite es cuando comienza el activismo (ser activo para cambiar aquello que debe ser cambiado) y no el conformismo. El conformista piensa que no puede cambiar nada o que no es responsable de nada. Y en el extremo contrario, en el de creer que podemos cambiarlo todo y de que somos responsables de todo lo que sucede, está el loco.

16 de octubre de 2015

La fe no vale




Debido a que nuestra cultura está basada en la religión, damos una importancia a la fe de la cual carece objetivamente. 

No importa la intensidad, el arraigo o la extensión de una creencia. El mero hecho de tener una creencia, por sí solo, no aporta ninguna validez ni legitimidad a lo que creemos. 

Una creencia se respalda racionalmente con evidencias y con pruebas objetivas verificables; ya sean lógicas o empíricas. Esto es lo único que le aporta veracidad, y ningún otro criterio.

20 de septiembre de 2015

El utilitarismo es una monstruosidad


  EL MONSTRUO DE LA UTILIDAD



El Monstruo de la Utilidad es un experimento mental creado por Robert Nozick para criticar el utilitarismo. 

Él nos plantea que imaginemos un mostruo que recibiera más utilidad (básicamente más placer) por cada unidad de recurso del que obtuvieran los humanos. Por tanto, la conclusión lógica, y moralmente requerida por el utilitarismo, debería ser que diéramos todo lo nuestro a ese monstruo.

Por ejemplo: si tuviéramos un trozo de pastel, el Monstruo de la Utilidad obtendría 1000 unidades de placer más que cualquier humano al disfrutar comiéndolo. Por tanto, deberíamos dar siempre nuestro pastel al monstruo ya que el total de felicidad que se consigue sería mayor.

En la imagen vemos al Monstruo de la Utilidad obteniendo una gran placer al destruir tuberías. El placer que él obtiene supera al sufrimiento que nos causa con sus acciones. Teniendo en cuenta la felicidad total resultante al destruir las tuberías, lo moralmente requerido por el utilitarismo es permitir que el monstruo destruya las tuberías. 

Lo cierto es que el Monstruo de la Utilidad no es más que una aplicación coherente (aunque imaginaria) del utilitarismo. Es el propio utilitarismo encarnado en una sola entidad. El utilitarismo no respeta ningún otro principio que no sea el principio de utilidad y supedita todo a ese principio. Así lo explicaba el filósofo Tom Regan:
«La última objeción se basa en que nadie tiene realmente derechos, ya sea humano u otro animal, sino que lo bueno y lo malo son cuestiones que se juzgan a partir de lo que produzca las mejores consecuencias, teniendo en cuenta los intereses de cada implicado y considerando de manera igual intereses iguales. Esa filosofía moral (utilitarismo), que cuenta con una larga y venerable historia, y a muchos influyentes hombres y mujeres entre sus adeptos, es un fraude moral y ya no es una postura sostenible, si es que alguna vez lo fue. 
¿Es verdaderamente serio tener en consideración el interés de un violador en violar a su víctima antes de declarar la violación como inmoral? ¿Debemos tener en cuenta lo que supone para un pederasta el frustrar sus intenciones antes de condenar moralmente sus actos?; Asombrosamente, un utilitarismo coherente exige que sí los tengamos en cuenta, y de ese modo es rechazado por nuestra exigencia de racionalidad.»
Podríamos decir que el utilitarismo es un monstruo moral y que cada utilitarista lleva ese monstruoso pensamiento dentro de sí que quiere imponer a toda costa su objetivo y no duda en destruir todo aquello que sea necesario para conseguirlo. 

Peter Singer es un intelectual académico y uno de los más conocidos defensores modernos del utilitarismo.


Imagen y texto traducidos y adaptados de Existential Comics

8 de agosto de 2015

El egoísmo: una aclaración




Considero que el egoísmo no sería inmoral. Si alguien quiere dedicar toda su vida a pintar cuadros, porque eso es lo que le satisface, tiene derecho a hacerlo. Los individuos son fines en sí mismos y no medios para ser utilizados para lograr alguna finalidad ajena a su voluntad y sus intereses.

El egoísmo puede ser inmoral si implica violar los derechos de otros individuos; pero el altruismo también puede ser inmoral de la misma forma. 

A menudo se confunde el egoísmo con el egocentrismo, que consiste en imponerse uno mismo como centro de decisión frente a cualquier otro criterio: "esto es así porque yo lo digo así o porque yo lo quiero así".

19 de julio de 2015

Una refutación del libertarismo





Si no me equivoco, uno de los principios básicos del libertarismo es el de que que nuestro cuerpo - nuestro organismo físico - es literalmente nuestra propiedad como individuos. Y podemos hacer con él lo que simplemente queramos (siempre que no lo usemos para coaccionar la libertad de otros) hasta el extremo de que podemos dañarlo o destruirlo si así lo deseamos. Por esto, el libertarismo critica el hecho de que las leyes obliguen a que sea protegida la integridad física de cada persona, tanto si esta quiere protegerla como si no quiere (por ejemplo, están en contra de la obligación de ponerse casco al circular con moto).

Yo no estoy de acuerdo con este principio del libertarismo, pues de hecho lo considero empíricamente erróneo, lógicamente contradictorio y, por tanto, inmoral.

Es empíricamente erróneo porque no hay diferencia real entre nosotros mismos y nuestro cuerpo. No es que nosotros tengamos un cuerpo, sino que somos un cuerpo. Somos un ente biológico con capacidad de sentir. A no ser que postulemos algún tipo de entidad espiritual que controla el cuerpo (algo que carece de cualquier evidencia que lo sostenga) entonces tendremos que aceptar que nuestra condición de individuos reside en nuestro cuerpo. Como no hay diferencia esencial entre nuestro cuerpo y nosotros mismos, resulta absurdo que nuestro cuerpo sea considerado "nuestra" propiedad. El concepto de propiedad implica que un sujeto posee un objeto. Pero no podemos ser legítimamente poseídos en propiedad por nadie porque no somos objetos, sino que somos sujetos - personas.

El cuerpo de una persona es parte de su personalidad; no de su propiedad.

Es lógicamente contradictorio porque si el fundamento básico de la moralidad es la libertad del individuo para autodeterminarse, entonces resulta contradictorio afirmar que es lícito el hecho de dañarnos o destruirnos a nosotros mismos (ya sea intencionadamente o por negligencia), puesto que ese hecho violaría nuestra propia capacidad para autodeterminarnos. No tiene sentido - es absurdo - señalar que debemos respetar la autodeterminación del individuo y al mismo tiempo aceptar que esa autodeterminación puede ser usada para destruirse a sí misma.

Una doctrina que parte de la libertad del individuo para autodeterminarse y decidir sobre su vida no puede servir para destruir deliberadamente esa misma libertad.

Es inmoral porque si la doctrina del libertarismo fuera mínimamente racional entonces tendría que aceptar la lógica y el principio de igualdad (igual consideración) que está basado en el principio lógico de identidad (A=A). Esto significa que si consideramos que todo individuo tiene derecho a vivir libremente su propia vida mientras no viole la libertad individual, entonces por la misma razón estamos obligados a respetar ese derecho también en nosotros mismos. Discriminarnos a nosotros mismos del respeto básico que todo individuo merece sería una flagrante violación del principio de igualdad.

Por todo esto considero que el libertarismo es una perversión del concepto de libertad; al igual que el igualitarismo es una perversión del concepto de igualdad y el bienestarismo una perversión del concepto de bienestar.

11 de julio de 2015

Libertad de expresión




Toda persona tiene derecho a expresar sus opiniones sobre cualquier cuestión, sean las que sean. Esto significa que no se le puede agredir ni coaccionar por manifestar sus ideas, por muy disparatadas que nos parezcan. 

Si alguien cree que está bien torturar a niños; tiene derecho a expresarlo y explicar por qué piensa de esa manera. El simple hecho de que nosotros no estemos de acuerdo o nos ofendan sus ideas no es una razón válida para coartar su derecho.

Esto se refiere a expresar ideas u opiniones. Esto entra dentro de la categoría de cosas (creencias, doctrinas, actos). Se debería poder emitir cualquier opinión sobre cualquier tema, fuera la que fuera.

No me he referido a hacer alusiones personales. Los juicios de valor sobre otras personas entran dentro de una categoría diferente, porque no hablamos sobre cosas (ideas, creencias, acciones) sino sobre personas.

La libertad de expresión no puede amparar violaciones de otros derechos. Éste es el único límite que posee. Pero para que unas palabras fueran consideradas como violencia ya no podrían ser opiniones; sino que serían claramente amenazas o agresiones coactivas. Esto no entra categorialmente dentro de la opinión.

Sin embargo, a menudo se intenta reprimir la libertad de expresion alegando que determinadas palabras son "ofensivas" o "violentas". Esto sucede a menudo con el problema de la religión.

Si, por ejemplo, alguien dice que odia a Israel o que odia el islam, eso no es una alusión personal en ningún sentido, por tanto no es legítimo limitar la libertad de expresión, o cualquier otro derecho, aunque se trate en efecto de violencia verbal (en el sentido de que se expresa odio) porque no amenaza ni coacciona a nadie y, por tanto, no es violencia personal (contra personas).

23 de junio de 2015

Acerca de la mística




Estaba leyendo un artículo acerca del método científico cuando nada más empezar a leerlo veo que en las primeras líneas afirma que el pensamiento científico "se hundió por obra y gracia de los místicos". Pero entiendo que eso no es correcto. El autor debe de estar confundiendo a los místicos con los religiosos.

El hundimiento de la ciencia en la Antigüedad tuvo que ver con diversos factores políticos (caída del Imperio Romano) y culturales, entre los que se incluye el fanatismo religioso que trajo el cristianismo. Pero el misticismo existía mucho antes del cristianismo; y, de hecho, algunos precursores de la filosofía y la ciencia eran místicos, como es el famoso caso de Parménides, a quien se considera padre de la lógica, nada menos.

El misticismo se confunde a menudo con la religión; pero es una corriente de pensamiento diferente; más parecida y cercana a la filosofía que a la religión, aunque distinta de ambas.

Mientras que la religión se fundamenta en la fe y en la idea de la divinidad como sus características esenciales; la filosofía tiene a la razón y al concepto como los rasgos definitorios de su ámbito. En cambio, la mística se basa en la transcendencia  y en la práctica de la meditación.

Del mismo que algunas teorías filosóficas han asumido preceptos y dogmas religiosos (donde mejor se aprecia esto es en la Edad Media) también hay doctrinas místicas que han adoptado conceptos religiosos; si bien se trata de disciplinas independientes. Y, por supuesto, también ocurre que las religiones sustraen ideas propias de la filosofía o de la mística para exponer su visión del mundo.

La doctrina del taoísmo a menudo ha sido catalogada tanto de religión como de filosofía; pero no parece encajar en ninguna de esas categorías. No apela a la fe ni a la divinidad (religión). Ni tampoco es producto del razonamiento y la deducción de conceptos (filosofía). Yo considero que es un ejemplo representativo de pensamiento místico que evidencia su peculiaridad.

Asimos, gran parte de la obra de Nietzsche sale de la filosofía y entra claramente dentro del terreno de la mística, partiendo de su visión sobre la antigua cultura griega y los rituales de Dionisos. Por ejemplo; la noción del eterno retorno no es religiosa ni filosófica; es mística.

No se tiene que estar a favor del misticismo para comprender su singularidad. Aparte de la opinión que uno tenga de la mística; hay que reconocer que es una noción diferente a la religión. Confundir el misticismo con la religión es tan erróneo como confundir la ciencia con la magia en tanto que son categorías distintas.

Varios científicos modernos como Einstein y Schrödinger escribieron artículos sobre mística. Y más actualmente tenemos el caso de pensadores como el de André Comte-Sponville, o el de Sam Harris, reivindicando la "espiritualidad sin religión"; lo cual refiere en realidad a la mística.



22 de mayo de 2015

¿Qué es filosofía?


En su obra Breve Historia de la Filosofía, el académico Justus Harnack - comentando el pensamiento de Hegel - expone de este modo la singularidad de la filosofía: 
«Lo que la filosofía es, y hace, se puede expresar en diferentes modos; pero un modo de hacerlo es decir que la filosofía trata de categorías. Y la naturaleza lógica y la existencia de las categorías, evidentemente no puede ser afirmada ni negada por la experiencia, pues la experiencia presupone las categorías, y de esto se sigue que las categorías en sí no pueden ser objeto de la experiencia. Sin embargo, la filosofía es aplicable a la experiencia por el hecho de que nada puede ser experimentando, concebido, pensado, entendido, ni descrito, sin la ayuda de las categorías. (...) La filosofía no trata del contenido de la realidad, sino de la estructura lógica de la realidad. Y la estructura lógica de la realidad se define en términos de los conceptos, categorías que condicionan todo pensamiento y comprensión de la realidad.»



La filosofía surgió en el seno de la cultura ancestral griega. Durante la Edad Media la filosofía estuvo sometida a la teología. A partir de Montaigne (no de Descartes, que seguía sometido al pensamiento teológico/escolástico) la filosofía vuelve a cobrar autonomía. La filosofía no se convirtió en una actividad académica hasta el siglo XVIII. 

En la época actual nos encontramos con el problema de que la filosofía académica es en su mayor parte está dominada por el elitismo, la endogamia y tendencia a la jerga técnica sin sentido. Por otra parte, el problema de la filosofía popular es su falta de rigor, hasta el punto de que en muchos casos no se distingue del desvarío o la mera literatura.

Sobre la filosofía dice H.D. Thoreau con su habitual actualidad:
«Hoy en día tenemos profesores de filosofía, pero no filósofos. Sin embargo, enseñarla es admirable porque en un tiempo también lo fue vivirla. Ser un filósofo no cosiste en tener pensamientos sutiles meramente, ni en fundar una escuela, sino en amar la sabiduría tanto como para vivirla de acuerdo con sus dictados, para llevar una vida de simplicidad, independencia, magnanimidad y confianza. Consiste en resolver no sólo teóricamente algunos problemas de la vida, sino también prácticamente.» 

11 de mayo de 2015

Erich Fromm y la psicología como análisis de la realidad




En «El Miedo a la Libertad» su autor, Erich Fromm, intenta encontrar una explicación al auge y el éxito de las ideologías totalitarias y fascistas en el siglo XX, enfocándose en las motivaciones psicológicas de los sujetos; y adoptando como modelo teórico, de una forma un tanto libre, el psicoanálisis de Freud.

Me parece un enfoque esclarecedor en ciertos aspectos, pues en tanto que somos seres con una mente, nuestra conducta necesita explicarse apelando también a emociones, sentimientos y deseos; y no solamente a las ideologías. La psicología puede complementarse con el puro análisis de las ideas, así como con el estudio del contexto económico y social como hace el marxismo.

No obstante, el enfoque psiconalítico tiene el mismo defecto del que adolece todas psicología: sus teorías no se pueden verificar con datos objetivos ya que el contenido de la actividad mental es de naturaleza subjetiva y no se puede ver ni medir desde fuera.


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