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22 de noviembre de 2015

Por la objetividad del lenguaje




La preocupación por las palabras es la preocupación por el conocimiento y la comunicación. 

Expresiones como "sólo son etiquetas" demuestran una falta de conciencia acerca del propio hecho de que todas las palabras son etiquetas. Etiquetas que colocamos sobre hechos, objetos, ideas, experiencias, fenómenos, individuos, conceptos,... para poder identificarlos entre nosotros y poder intercambiar información mediante la expresión simbólica que es el lenguaje hablado y escrito.



Si cada uno se inventa el significado de las palabras ya existentes a su mero capricho –ignorando la definición establecida– entonces no cabe posibilidad de entendimiento. De ese modo no podemos dialogar, comprendernos ni llegar a acuerdos entre nosotros. Quien adopta esa actitud ha rechazado la razón como criterio y ha optado por el caos o por la simple imposición del egoísmo y la fuerza frente a otros.

12 de noviembre de 2015

Mis libros de cabecera (1)




La filosofía de Epicteto tiene una vocación que podríamos denominar como terapéutica. 

El objetivo general de la filosofía estoica consiste en usar la razón para lograr una higiene mental que nos libere de pensamientos erróneos (irracionales) y cuya carga nos impide desarrollarnos para ser libres en justa medida y felices de forma equilibrada.

Ahora, podemos de nuevo aprender y disfutar con esta filosofía de la mano de la editorial Errata Naturae

Siguiendo los atentos comentarios de Pierre Hadot, podremos aprender con Epicteto que somos responsables de nuestros actos pero que hay cosas en el mundo de las que no somos responsables y que debemos saber delimitar entre estos ámbitos para poder cambiar aquello que debemos cambiar y mejorar; y no preocuparnos por aquello de lo que no somos responsables.




Reconocer los límites de nuestra responsabilidad no es ser conformista; es ser racional. Hay cosas que no podemos cambiar y hay otras de las que no somos responsables. Y, del mismo modo, hay otras cosas que sí podemos cambiar y de las que sí somos responsables. 

Una vez comprendido esee límite es cuando comienza el activismo (ser activo para cambiar aquello que debe ser cambiado) y no el conformismo. El conformista piensa que no puede cambiar nada o que no es responsable de nada. Y en el extremo contrario, en el de creer que podemos cambiarlo todo y de que somos responsables de todo lo que sucede, está el loco.

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