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28 de febrero de 2014

La psicología no es una ciencia





Me parece cuestionable que la psicología pueda ser una ciencia. 

Si la psicología estudia la mente, entonces está tratando de estudiar emociones, sentimientos, ideas, actitudes. Pero nada de esto es medible y tangible, y, por tanto, no está cumpliendo con uno de los requisitos básicos del método científico. 

El método científico sólo se puede aplicar a objetos empíricos. Los psicólogos pueden tratar de medir los comportamientos y las declaraciones de los individuos en relación con su contenido mental; pero no pueden observar el contenido propio de la mente, que es subjetivo. 

De este modo, toda la psicología depende de la interpretación teórica que se aplique a las expresiones externas del individuo. Lo cual no lo distingue en realidad de la filosofía. 

Y es que la psicología fue siempre una parte de la filosofía hasta el siglo XIX que se intentó desgajar como disciplina independiente aspirando a entrar en el ámbito de la ciencia. 

Si el psicoanálisis no puede ser una ciencia —aunque siempre se haya pretendido como tal— por la misma razón tampoco la psicología en general puede ser una ciencia; si por ciencia entendemos la aplicación del método científico. 

La ciencia se basa en las matemáticas y la observación empírica; pero ninguna de ambas se puede aplicar directamente a lo que la psicología pretende estudiar. Aquí estaría la causa del problema de la falta de rigor objetivo en los estudios de psicología.

Hace más de un año apareció una polémica noticia referente a las investigaciones y estudios en psicología que decía lo siguiente: 
La psicología no es una ciencia en ningún sentido riguroso de la palabra, ni puede serlo.

Cuando digo que la psicología no es una ciencia me refiero a que la psicología no está en la misma categoría que la física, la química, la astronomía o la biología. Estas disciplinas sí son ciencia, porque trabajan con elementos empíricos que pueden ser medidos, cuantificados, y con los que se pueden hacer ensayos y experimentos objetivos. A partir de éstos podemos derivar leyes o constantes de la naturaleza. Reservo el término ciencia para el estudio objetivo de la naturaleza a partir de lo que se conoce como método científico.

Es por eso que hablar de "ciencias sociales" es meramente una distorsión generalizadora del concepto de ciencia. A los seres humanos, y a otros animales, no se les puede estudiar plenamente con el método científico porque el método científico no puede tener acceso al contenido mismo de la sintiencia, de la conciencia. 

No se pueden estudiar las emociones, los deseos, los sentimientos, las ideas,... como si fueran electrones o genes. Podemos estudiar los cuerpos de humanos y otros animales, y su conducta, pero no se puede hacer "ciencia de la mente". Se puede hacer ciencia del cerebro, o se puede hacer filosofía de la mente. Algunos neurocientíficos actuales, como es el caso de Antonio Damasio, practican ambas disciplinas, puesto que usan datos científicos para postular teorías sobre el funcionamiento de la mente. Y ésta es la forma correcta de enfocar la cuestión.

El problema es que la psicología se ha desgajado de la filosofía desde el siglo XIX y desde entonces se intenta hacer pasar por ciencia. Lo mismo que el marxismo o el psicoanálisis. Pero no lo es. No puede estudiar objetos, puede hacer mediciones ni no puede predecir acontecimientos a partir de leyes o constantes. Luego no es una ciencia. Cada vez que leo un texto de psicología lo que estoy leyendo es filosofía sobre el comportamiento humano —o de otros animales— a partir de una serie de datos recogidos de la propia experiencia. No ha cambiado apenas nada desde los tratados de Adam Smith, y otros contemporáneos suyos.

Por otro lado, la psiquiatría no es lo mismo que la psicología. Pero el problema de la psiquiatría es exactamente el mismo de la psicología. La mente humana no puede ser estudiada científicamente porque no es un objeto, no es algo que se pueda medir, calibrar y hacer experimentos objetivos con ella. Por eso, entre otras razones, de todas las ramas de la medicina, la psiquiatría es, y ha sido siempre, la más alejada de la ciencia.

20 de febrero de 2014

La civilización como excusa del fascismo




Uno de los argumentos que se suelen usar para justificar la opresión es la intención de defender la civilización de los peligros que la amenazan supuestamente. No un tipo específico de civilización, sino la civilización en sí misma, es decir, el hecho de vivir en una sociedad ordenada por normas. 

Esto es lo que decía Sigmund Freud en su obra el "Malestar de la cultura"
"Cada individuo es virtualmente un enemigo de la civilización" [.]. La civilización es algo que fue impuesto a una mayoría contraria a ella por una minoría [.]. Puede creerse en la posibilidad de una nueva regulación de las relaciones humanas, que cegará las fuentes del descontento ante la cultura, renunciando a la coerción y a la yugulación de los instintos [.]. Esto sería la edad de oro, pero es muy dudoso que pueda llegarse a ello. [.] El dominio de la masa por una minoría seguirá demostrándose siempre tan imprescindible como la imposición coercitiva de la labor cultural." 

12 de febrero de 2014

El vaso siempre está lleno





A veces vemos las cosas al contrario de cómo realmente deberíamos verlas.

Los seres humanos actúan igual que lo haría cualquier otro animal. Los demás animales también matan, explotan y se aprovechan de otros. Esto es la rutina habitual. Pero ellos no tienen apenas un atisbo de conciencia moral. Cualquiera que haya tomado la molestia de estudiar etología (comportamiento animal no-humano) sabrá a lo que me refiero. Esto es lo normal. Por supuesto que también existe la afectividad y la cooperación. Pero lo mismo se podría decir de los criminales. La mayoría de los criminales también practican la afectividad y la cooperación con algunos humanos. Pero la moral no tiene que ver con esto.

Lo que nos diferencia - en grado - de otros animales es que nosotros tenemos una capacidad moral más desarrollada que nos permite salir de esa dinámica violenta para establecer conductas y relaciones basadas en la razón, en lugar de en la imposición de la fuerza.

En cualquier caso, esa diferencia moral no nos justifica en ningún caso para explotar a otros, como defienden algunos erróneamente. Es justamente al contrario. Esta cualidad moral desarrollada nos hace responsables y nos obliga a respetar a los demás en tanto que tenemos conciencia moral de nuestros actos y de sus consecuencias.

Podemos valorar la historia de la humanidad como una historia de progresivas y pequeñas, aunque importantes, conquistas en favor de una civilización ética o verla como una continua historia de fracasos morales.

Podemos verlo desde distintas perspectivas, claro, según nuestros intereses particulares. Pero objetivamente la cuestión en sí no depende del vista.

La ciencia nos enseña que en realidad un vaso siempre está lleno y nunca "medio lleno" (o medio vacío). ¿Que podemos deducir de esto? Que a menudo tendemos a ver las cosas de forma sesgada. Vemos sólo una parte del asunto, cuando no reflexionamos correctamente sobre ello.

En conclusión, lo que sí podemos elegir es entre 1) llenar el vaso de agua - favorecer el desarrollo de la cultura ética; ó 2) dejar que se evapore - consentir o favorecer que la gente, incluidos nosotros, se comporte sin conciencia moral de sus acciones.

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