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25 de marzo de 2014

La defensa de la ciencia no da derecho a insultar





Tal vez uno de los factores sociales que acrecientan el movimiento anti-vacunas —y otras tendencias irracionales— sea la muy habitual práctica de despreciar e insultar a la gente por parte de los escépticos y demás gente que defiende la ciencia o el pensamiento crítico.

Si insultas a otras personas —simplemente por tener ideas equivocadas— sucederá que ya no querrán escucharte y las condicionas a adoptar una actitud defensiva. En cambio, si las tratas con respeto estarán más abiertas a escuchar y replantear su postura. Aparte de que toda persona, por el hecho de ser persona, merece un respeto básico, y eso incluye no agredirles verbalmente, entre otras cosas.


Tal vez sepan mucho sobre ciencia, pero de ética —de tratar a las personas con respeto— y de comunicación parecen saber muy poco. Me refiero en general a los autodenominados escépticos y similares.


15 de marzo de 2014

¿Sabemos dialogar?


El profesor Ángel Lafuente explica las dificultades a la hora de dialogar y cómo conseguir establecer una comunicación basada en racionalidad y el respeto.





Consejos para dialogar:

1. No interrumpir
2. No buscar excusas
4. Aportar argumentos razonados
3. Focalizar en el mensaje; no en el interlocutor
4. Exponer de forma clara y concisa
5. Ser agradable

9 de marzo de 2014

Valores morales




Comentario:

La moral social (el código de costumbres aceptado y promovido por pautas de una comunidad) se opone a la moral ética, es decir, a basar nuestra moral en razones y no en simples costumbres, inercias y prejuicios adquiridos desde la infancia.

3 de marzo de 2014

La prostitución





De momento, no he conocido un argumento razonable que justifique éticamente la condena de la prostitución.

En primer lugar; la prostitución no implica cosificación. Si alguien responsable accede voluntariamente a tener relaciones sexuales no se está cosificando ni lo están cosificando. De lo contrario, bajo ese criterio, cualquier relación sexual sería cosificación. Pero no lo es. El sexo como tal no es cosificación. Y el hecho de acceder a tener sexo a cambio de dinero tampoco implica cosificación, puesto que se trata de un intercambio comercial que no conlleva de forma inherente ningún tipo de perjuicio psicológico ni físico.

En segundo lugar; la prostitución no implica acceder a ser tratado "de cualquier forma". El ejercicio de la prostitución tiene los mismos límites que cualquier otra profesión. Y su ejercicio sólo debería ser realizado con el consentimiento libre y voluntario de los implicados.

La prostitución no significa "vender tu cuerpo". Eso sería esclavitud. Pero la profesional del sexo no vende su cuerpo, sino que solamente accede a tener determinadas relaciones sexuales con otra persona durante un modo y un tiempo establecido. Está estableciendo una relación comercial. Cualquier trabajo implica el empleo de nuestro cuerpo y sus capacidades. No es diferente en el caso de la prostitución consentida.

No defiendo en ningún caso cualquier tipo de prostitución forzada o bajo coacción. Me parece que todos estamos claramente en contra de esto. Ese tipo específico de prostitución es inmoral y es un delito. Aquí estamos hablando de si una persona tiene derecho a trabajar prestándose voluntariamente a tener relaciones sexuales a cambio de dinero. Cuando esa actividad se hace libremente con el consentimiento informado, voluntaria y explícito de los implicados, y respetando sus derechos individuales, entonces no veo un argumento razonable que justifique reprimir la actividad de la prostitución.

Calificar a la prostitución de "trato vejatorio", y demás descalificativos, no sólo no es un argumento sino que además supone insultar a las prostitutas y a su profesión. Es insultar a la razón, y a nuestra inteligencia. Es insultar a las mujeres por considerarlas incapacitadas para tomar decisiones libremente. No veo diferencia entre esa postura y la de quienes tratan a las mujeres como objetos. Ambos se creen con derecho a considerarlas como idiotas que no pueden tomar decisiones sensatas por sí mismas.

Es incoherente afirmar que una mujer tiene derecho a decidir sobre su propio cuerpo y luego reprimir el derecho a usarlo libremente en su propio beneficio.

La prostitución es un trabajo. Que haya personas que se dediquen a ella por necesidad no le quita ninguna legitimidad moral. Todos trabajamos por necesidad. Lo hacemos porque es necesario para poder vivir. Y quien no trabaje por sí mismo, tendrá a otros que trabajen por él, para él. El hecho de que algo se haga por necesidad no lo justifica como argumento moral pero tampoco le quita legitimidad alguna.

Además, el hecho en efecto de que haya muchas personas que sean coaccionadas u obligadas a prostituirse no es un argumento contra la prostitución en sí misma. Del mismo modo que el hecho de que haya personas que hayan sido obligadas a trabajar en el campo, no convierte en inmoral la agricultura. Pero obviamente las críticas contra la prostitución no saben diferenciar entre el qué es algo y el cómo se lleva a cabo ese algo.

Aquí tratamos la prostitución como tal en sí misma, y no de determinadas formas en que ésta se lleva a cabo. Para poder discutir con un mínimo de racionalidad sobre este tema, tendremos primero que diferenciar entre el qué y el cómo, y no confundir ambas categorías.

Sigo sin ver un argumento que explique por qué la prostitución sería inmoral. Quienes condenan la prostitución se basan en dos enfoques erróneos, que me parecen erróneos: 
[1] Hablar de las condiciones materiales en que se lleva a cabo. Es decir, hablan del cómo se ejerce la prostitución en muchos casos, pero nunca hablan una sola palabra de la prostitución en sí misma. Aunque es cierto que la mayoría de la prostitución se lleva a cabo en condiciones de abuso. Pero eso no argumenta nada moralmente en su contra. Muchos seres humanos que trabajan en el campo o en las fábricas o en las oficinas están sometidos a condiciones de abuso o incluso violaciones de derechos. Pero ese factor se refiere al cómo llevan a cabo su trabajo, y no al trabajo mismo como tal.
[2] Afirmar que la prostitución es cosificación y, por tanto, está mal porque cosificar a personas está mal. Ahora bien, no es cierto que la prostitución implique o equivalga a cosificación. El mero hecho de que la prostitución conlleve el empleo del cuerpo, o de los genitales, no equivale a cosificación. ¿Acaso cuando un masajista o un fisioterapeuta está ejerciendo su profesión libremente se están cosificando? Ellos trabajan empleando su cuerpo - parte de su cuerpo - sobre el cuerpo de otras personas. Pero ellos no "venden" su cuerpo ni sus clientes los tratan como objetos. Tampoco las profesionales del sexo "venden" su cuerpo. Ni tener relaciones con ellas significa tratarlas como objetos. Tratar a alguien como un objeto supone vulnerar su voluntad y sus intereses básicos. La prostitución no implica nada de esto.
No puede haber cosificación cuando hay relaciones libres y voluntarias entre personas responsables que establecen acuerdos consentidos para su mutuo beneficio. Ese tipo de relación es justamente lo contrario de la cosificación. Es respetar al otro individuo como una persona; respetar su voluntad y sus intereses propios.

El problema de fondo a la hora de evaluar este asunto está en que mucha gente confunde sus gustos personales con los valores morales. A mí no me gusta la prostitución, pero de ese gusto no puedo inferir que sea inmoral o que haya que prohibirla. Tampoco me gustan las carreras de F1 y no sólo por eso voy a considerar que sean inmorales.

Por eso, los "abolicionistas" de la prostitución no tienen argumentos racionales, porque su postura se basa en una mera inclinación emocional. Usan lemas impactantes como el de que la prostitución es "vender el cuerpo" cuando la prostitución no vende el cuerpo de nadie. En todos los trabajos se usa el cuerpo en alguna manera y el contacto físico es habitual en diversas profesiones, como la de masajista y la de fisioteraupeta. Pero nadie dice que masajistas y fisioterapeutas estén "vendiendo su cuerpo". Es ridículo.

Por tanto, si no se puede condenar moralmente la explotación en sí misma entonces la prostitución voluntaria y consentida entre adultos debería ser legal y, al mismo tiempo, debería ser ilegal cualquier forma de coacción, extorsión o explotación para obligar a alguien a ejercer la prostitución. Si bien, esto no lo diferencia de cualquier otra actividad.

Aparte de todos estos argumentos expuestos, sería también de agradecer que quienes opinen sobre este tema escucharan a las propias profesionales del sexo. Me parece una falta de respeto no tener en cuenta al menos lo que ellas tienen que explicar. Ese desprecio, a mi modo de ver, es un rasgo de sexismo. Como si por el hecho de ser mujeres, su opinión no valiera. O si por el mero hecho de ser prostitutas, sus argumentos no fueran válidos.

La cruzada contra la prostitución carece de argumentos morales válidos y, además, está provocando un aumento de la explotación sexual. 

Y ya sólo me queda señalar que aunque la gran mayoría de profesionales de la prostitución son mujeres, también hay varones que se dedican a ella, y los argumentos morales expuestos respecto de esta cuestión sólo son válidos si no los excluyen a ellos en ningún aspecto.


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